Una de las historias que ya marca esta Copa del Mundo, por fuera de las canchas, es la de Andrés Gualteros, un publicista bogotano de 34 años que un día salió de su casa en la capital del país, en bicicleta, para embarcarse en un gran viaje que le permitiera ver el debut de la Selección Colombia en el mítico Estadio Azteca de Ciudad de México.
Un sueño que tuvo un final feliz el pasado miércoles, ya que logró conseguir una boleta 24 horas antes del inicio de juego en el que la Tricolor logró la victoria 3-1 frente a Uzbekistán.
Después de la hazaña este apasionado hincha de la Selección, Millonarios y el ciclismo colombiano habló con El País, en la Ciudad de México, para contar todos los detalles de esta historia que le empieza a dar la vuelta al mundo.
- ¿Cómo nació la idea de este viaje, que combina la pasión de los dos de los deportes más importantes para el país?
Justamente por ello tengo tatuada en la pierna izquierda una pequeña bicicleta y un balón de fútbol en la derecha. Toda la vida he montado bicicleta, mi gran pasión siempre ha sido el fútbol. Ya había estado en Brasil 2014 y Rusia 2018, no en bicicleta, pero esta vez si quería unir mis dos pasiones.
El viaje lo dividí en dos fases. Una fue a principios de mayo, cuando viajé de Bogotá hasta Santa Marta, que son más o menos unos mil kilómetros. Como todo mundo sabe el Tapón del Darién es muy difícil y peligroso pasarlo, el 1 de junio volé desde Bogotá hasta Ciudad de Panamá y allí arrancó la segunda parte de mi travesía hasta llegar a Ciudad de México.
Nunca conseguí boleta antes del viaje en los sorteos de la venta de las entradas de la FIFA, pero dije que no importaba porque a veces los sueños que uno quiere tienen dificultades, por lo que al igual lo quise hacer, que fue llegar a México, manifestando que algo conseguía y finalmente pude tener la boleta faltando 24 horas para el partido.
- ¿Qué te dijo la familia cuando surgió la idea del viaje?
Primero estaban preocupados por mi propia seguridad, porque hice el viaje completamente solo. Por ejemplo, para Nicaragua los colombianos necesitamos visa y el seguro médico no me cubría allá, por lo que me dijeron que por favor no me arriesgara por seguridad o cualquier caída, por lo que no lo pedaleé y me fui en bus para salir lo más rápido posible.
Más allá de eso, la familia me dio todo el apoyo porque sin ellos no estaría acá. Mi novia también siempre estuvo apoyándome al igual que mis amigos para poder llegar acá.
- ¿Cómo fue esa preparación?
Una preparación o entrenamiento específico no tuve. Siempre he montado bicicleta, me voy al trabajo todos los días en bicicleta, regularmente los fines de semana monto uno 100 o 150 kilómetros, pero nunca había hecho un viaje tan largo. Fue más la preparación logística del viaje, la visa para Nicaragua, alistar la bicicleta y las cosas que podía llevar porque el equipaje era muy pequeño con dos camisetas y las badanas.
- ¿Cómo era la rutina y cuántos kilómetros hacía cada día?
Hacía por lo general 150 kilómetros diarios. Salía tipo 6 o 7 de la mañana, pedaleaba unos 50 kilómetros y paraba donde veía algún lugar para comer y reportaba mi ubicación. Luego seguía por más distancia hasta que a las 2 o 3 de la tarde paraba a almorzar y después en la tarde hacía los últimos kilómetros. Llegaba a buscar hostales o moteles económicos y allí llegaba a descansar, bañarme, lavar la ropa y avisarle a la familia, para después editar los videos y fotos del día.
- ¿Cuál fue la parte más compleja del viaje?
El más duro, cómo trayecto, fue de la frontera de Honduras a El Salvador, que fueron casi 200 kilómetros. Ese día, como pudo haber sido cualquier otro, no hubo una buena jornada en la bicicleta y sentí que todo el esfuerzo y las piernas había llegado, además me cogió la noche y llegué a San Salvador muy tarde, de noche y estaba en una ciudad que no conocía por más que tuviera los mapas, también me llovió en la tarde.
En ese momento no solo era el cansancio físico sino también mental, donde me pasaban pensamientos que no lo iba a poder lograr y pensar que el día de mañana tienes que hacer muchos más kilómetros cuando las piernas ya te ardían.
- ¿Cómo mantuvo ese positivismo y ánimo para seguir adelante en esos días?
A pesar de todo en el fondo sabía lo tenía que lograr fuera como fuera. A veces en la vida hay dificultades y obstáculos, y más si quieres luchar por un sueño. No todo va a salir a la primera y se van a presentar esas cosas, hay que tener resiliencia, perseverar por lo que uno quiere y tarde o temprano las cosas llegan.

- ¿Qué se le pasó por la mente al llegar y luego conseguir la boleta?
Me puse a llorar… Lo que he llorado y he gritado en los últimos días no tiene imaginación. Cuando recibí la boleta me partí emocionalmente porque sentí que todo el esfuerzo y todos los días pedaleando habían valido la pena.
El día del debut sentí una gran felicidad también al entrar a un estadio tan mítico como el Azteca. Cuando sonó el himno y el partido, la verdad es que no hay como describirlo. El estadio estaba 100% amarillo y con ese tercer gol al final volví a llorar.
- ¿Ha ganado mucho reconocimiento por la hazaña?
Desde que comencé este viaje sí busqué patrocinios de bicicletas y otras marcas; más allá de mi familia si me apoyaron con dinero y un par de marcas se sumaron. No tenía boleta para el partido y sábado previo al juego, cuando llegué a Ciudad de México, fui al Zócalo, pero no pude pasar por el Fan Fest, por lo que me fui al Ángel de la Independencia y llegando allá me encontré con muchos colombianos, mis amigos y mi novia.
Allí un influencer me hizo un video y a partir de eso la gente empezó a conocer la historia. Luego, a menos de 24 horas del inicio del partido, la marca de cerveza de Michelob Ultra se comunicó conmigo y me invitó al juego dándome las boletas, y fue la mejor experiencia que he vivió y después de tantos kilómetros.
- ¿Ha hecho alguna otra promesa?
Así es. Si Colombia queda campeón del Mundial sigo el trayecto en bicicleta desde Ciudad de México hasta Alaska (Estados Unidos) en un futuro, o hago el trayecto de Bogotá hasta el sur del Argentina. Esto salió a última hora, no lo tengo planeado, por lo que solamente quedó esa promesa para que Colombia sea campeón.
- ¿Va a enmarcar esa bicicleta en la casa?
Si ya la quería antes del viaje, ahora más con toda esta travesía. Incluso tengo un muñeco pequeño, que se llama Mayer Candela, que es el que me acompañó en este viaje y todas mis aventuras. Hasta mi red social en Instagram es así (@mayercandela). Hoy esta sucio, un poco destruido, estuvo en el estadio y es el que me acompaña siempre.

En detalle
En total fueron 16 días: 4 en Colombia y 12 en Centroamérica. Descansó un día en Costa Rica, para poderse ver con su novia en San José. La cuenta de los kilómetros la tiene en una aplicación, pero todavía no ha querido hacer la sumatoria, pero son como unos 2600.
En el recorrido no tuvo problemas mecánicos con la bicicleta, pero sí algunos pinchazos.
Ahora Andrés se prepara para volver a Bogotá este lunes, pero si logra conseguir la boleta para el partido del martes contra la República Democrática del Congo, en Guadalajara, retrasa un par de días su regreso.
