Foto: Itzel Martínez Sarmiento
Entre grietas y campanas en silencio: así se recuperan las iglesias de Cali
¡Ahorra tiempo y mantente informado con El Espectador!
Lee nuestros resúmenes para informarte con los puntos clave de cada noticia. Te contamos lo que debes saber en pocos segundos.
Descubre lo más relevante
Lee lo esencial de esta nota con nuestra herramienta exclusiva de resumen con IA. ¡Pruébala ahora!
Cerrar
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
¡Dale play para escuchar este artículo!
Te leemos la información completa para que tengas una experiencia más inmersiva en nuestro portal.
Cerrar
Las campanas de la Catedral de San Pedro llevan más de un mes sin marcar el ritmo de las celebraciones en el centro de Cali. En La Ermita, en cambio, los feligreses volvieron a ocupar las bancas mientras comienzan las primeras intervenciones.
Lea: Conozca los cierres viales para el fin de semana en Medellín
El terremoto del 10 de agosto no solo dejó grietas, cubiertas afectadas y elementos que necesitan ser revisados. También alteró la rutina de dos de los templos más reconocibles de la ciudad, lugares donde generaciones de caleños y visitantes se han bautizado, casado, despedido a sus muertos o simplemente entrado a buscar unos minutos de silencio.
Dos templos que ya conocen los terremotos
La historia de la Catedral de San Pedro está atravesada por los movimientos de tierra. Su construcción comenzó en 1772 y el templo tuvo que ser intervenido después del terremoto de 1885. Décadas más tarde, el sismo del 7 de junio de 1925 provocó daños importantes en la fachada y el campanario y dio paso a una reconstrucción que terminó definiendo buena parte de la imagen que hoy conocen los caleños.
La Catedral es, además, un Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter nacional, una condición que hace que su recuperación no sea simplemente una obra de reparación. Cualquier intervención debe considerar sus valores arquitectónicos y patrimoniales y seguir los procedimientos establecidos por las autoridades de patrimonio. Allí están también elementos que hacen parte de la memoria religiosa de la ciudad, como pinturas de la escuela quiteña, el altar, el Sagrario del Altísimo, el Señor Caído y el órgano Walcker, instalado en 1928.
Por eso, para Hernán Daríoa Chía, ingeniero civil, diácono transitorio y quien está acompañando el proceso de intervención de la Catedral, «el sismo actual representa otro capítulo en una historia que ya ha tenido que reconstruirse después de otros terremotos. Esta sería la tercera vez que la Catedral logra afrontar un terremoto».
Le puede interesar: Capturan dos artistas callejeros señalados de agredir un turista en Cartagena
Pero esta vez el principal problema está en la cubierta y en algunos elementos de la estructura. También se registraron afectaciones en la cúpula y en un muro lateral, aunque los estudios posteriores determinaron que no hay pérdida de verticalidad ni riesgo de colapso.
La prioridad ahora es estabilizar el edificio con obras de protección y apuntalamiento. Después vendrá la intervención integral, que deberá seguir los lineamientos del Ministerio de las Culturas para los primeros auxilios de los Bienes de Interés Cultural. La primera fase de estabilización está proyectada para unos seis meses. Luego comenzará la intervención integral, cuyo tiempo estimado está entre dos y tres años, aunque la Arquidiócesis busca reducir ese plazo.
Las grietas que no se ven desde la Plaza de Cayzedo
En La Ermita, el panorama fue distinto. El templo tuvo una afectación mucho menor y, según las revisiones realizadas después del terremoto, no presenta daños estructurales que impliquen un riesgo para quienes ingresan. Quedaron algunas fisuras y elementos exteriores afectados, pero el templo pudo volver a recibir feligreses. «Ha sido una afectación muy leve. La iglesia se comportó muy bien estructuralmente», explica el ingeniero.
Con la Catedral cerrada, La Ermita también comenzó a recibir parte de las celebraciones que antes se hacían en San Pedro. Hay misas todos los días y allí se están realizando también bautizos, matrimonios y otros sacramentos. Hernán lo cuenta con humor, «a mucha gente se le hizo el milagro de casarse en La Ermita, porque no se podían casar en la Catedral. Y pues en La Ermita no se celebran matrimonios, pero vea, algo también bueno sale».
Foto: Alcaldía de Cali
Lo ocurrido en San Pedro y La Ermita se repite en otros templos de Cali. La Arquidiócesis tiene un censo preliminar de 58 iglesias y capillas afectadas. La Alcaldía ha caracterizado, además, alrededor de 500 de las más 1.400 iglesias que hay en Cali y señala que 14 templos católicos permanecen cerrados. En algunos sectores, las misas tuvieron que trasladarse a parques, capillas vecinas o espacios provisionales. «Es lógico que varias parroquias estén afectadas, pero están celebrando la eucarística a un ladito, puede ser en un parque o en una capillita, la celebración y el encuentro no se pierde» cuenta Luz Edilma, servidora de la palabra en La Ermita.
Para el arzobispo Luis Fernando, mantener estos espacios también hace parte de la recuperación, «la gente en estos momentos de tristeza necesita de estos templos que son un oasis en medio de la tragedia».
Volver a abrir las puertas
La recuperación de estos templos será distinta según el nivel de afectación y su condición patrimonial. En el caso de la Catedral, primero vendrá una fase de estabilización de unos seis meses y luego una intervención integral que podría tomar entre dos y tres años, «estamos un poco tristes, pero a su vez esperanzados», dice el arzobispo, quien asegura que ya trabajan con autoridades, expertos y empresarios para buscar alternativas que permitan reactivar la vida espiritual en Cali.
Mientras tanto, La Ermita las celebraciones continúan y en otros templos las comunidades buscan nuevos espacios. Las iglesias tendrán que reconstruir sus paredes, pero también recuperar las rutinas y encuentros que durante generaciones ocurrieron dentro de ellas. Ahora, la tarea es conseguir que vuelvan a abrirse.
