La situación del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, principal terminal aérea del suroccidente colombiano, genera preocupación entre gremios empresariales y distintos sectores del Valle del Cauca. Advierten retrasos en su modernización, posibles fallas en la infraestructura y falta de claridad frente a las inversiones.
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El aeropuerto, considerado el tercero más importante del país y puerta de entrada a la región, atraviesa un momento crítico. Según los gremios, persisten dudas sobre su operación y sobre decisiones clave que aún no se han tomado.
«Sin embargo, tras siete meses de que la Aeronáutica Civil asumiera su administración de manera temporal, aún no existe un cronograma claro ni vinculante para la adjudicación de la nueva concesión. Esto genera incertidumbre en la región».
Juan Manuel Sanclemente, director ejecutivo intergremial y empresarial del Valle del Cauca.
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Durante el periodo de intervención del Gobierno Nacional, los sectores empresariales aseguran que no han recibido información completa sobre el uso de los recursos ni sobre los planes de mantenimiento.
«Hemos solicitado acceso a los planes de mantenimiento preventivo y correctivo e igualmente que se nos permita realizar una visita para verificar el estado actual de equipamientos e infraestructura sensible para la prestación de este servicio».
María Isabel Alvarado, directora de la Unidad de Acción Vallecaucana.
A estas inquietudes se suman alertas sobre el estado de la infraestructura, entre ellas posibles fisuras en la pista, obsolescencia de sistemas críticos y condiciones del sistema de aterrizaje instrumental. Aunque no existe una confirmación oficial consolidada, los gremios insisten en la necesidad de actuar con prontitud.
«Aunque estas situaciones requieren verificación oficial, la falta de información pública consolidada es en sí misma ya un motivo de preocupación», Juan Manuel Sanclemente, director ejecutivo intergremial y empresarial del Valle del Cauca.
En materia de inversión, la intención anunciada por el Gobierno de destinar 215.000 millones de pesos en los próximos años sería insuficiente frente a las necesidades reales de la terminal aérea. En contraste, el proyecto de concesión contempla inversiones cercanas a los 1.500 millones de pesos para una modernización integral.
«Con 200.000 millones de pesos, realmente no alcanza para todo lo que hay que hacerle al aeropuerto para ponerlo a punto, como un aeropuerto alterno del Dorado, porque este aeropuerto nunca se cierra, a diferencia de Medellín, de Manizales».
Octavio Quintero, presidente junta directiva Fenalco Valle
El proyecto de asociación público-privada (APP), clave para la modernización del aeropuerto, continúa sin avances definitivos. Los gremios advierten que estos retrasos afectan la competitividad regional y generan incertidumbre en el sector.
«Nosotros seguimos pensando que la modernización del aeropuerto es a través de una concesión. Y por eso hacemos un llamado no solo a solucionar los temas del mantenimiento, sino a avanzar en la IP que será la real modernización del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón».
María Isabel Ulloa, directora ejecutiva Propacífico.
«El privado tiene que trabajar. Aquí tuvimos 20 años con una buena experiencia y eso se llama mucho en aeropuertos donde hay una concesión, donde se trabaja de la mano del gobierno», añadió Octavio Quintero.
Finalmente, los gremios reiteraron su disposición para acompañar técnicamente el proceso, pero insistieron en la necesidad de decisiones inmediatas que eviten un rezago en la competitividad del suroccidente colombiano.
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