La reñida campaña electoral por la presidencia de Colombia se ha mezclado esta semana con un movimiento social que usualmente es bandera del movimiento feminista, el movimiento Me Too, y rara vez es central para los candidatos presidenciales. Pero esta historia ha dado un giro, y ahora todo el espectro político quiere entrar a la ola de la denuncia. Después de que decenas de mujeres periodistas empezaran a relatar casos de acoso sexual en las salas de redacción en la última semana, especialmente en las de Noticias Caracol, políticos de izquierda y de derecha hacen llamados a la justicia desde sus esquinas. En ese esfuerzo, ha tomado ventaja la candidata de derecha Paloma Valencia.
La senadora opositora denunció este jueves un caso de acoso sexual en el Ministerio de la Igualdad, creado por el Gobierno de Gustavo Petro. En un evento de campaña, reveló que Acxan Duque, viceministro de Igualdad, envió una foto con contenido sexual sin su consentimiento a una funcionaria. La candidata publicó un pantallazo de WhatsApp en el que se ve que Duque envió una foto en la que aparece desnudo, y la respuesta de la mujer que lo recibió: “este mensaje es una falta de respeto grave”. Tres horas después, el abogado renunció a su cargo, y la candidata cobró su victoria.
“Así tiene que ser. A las mujeres no se les acosa“, dice la candidata presidencial que se disputa el segundo lugar en las encuestas. “Es asqueroso lo que pasa en este Gobierno. Reitero mi llamado urgente al Ministerio, la Procuraduría y la Defensoría para brindarle toda la protección a la víctima”. La renuncia pone el foco en los escándalos de violencia de género que han afectado al Gobierno de izquierdas, especialmente en el Ministerio que tenía entre sus promesas una vocación feminista. En menos de tres años de existencia, la entidad suma escándalos de acoso sexual: hace un año, dos funcionarias denunciaron por ello al entonces viceministro de Pueblos Étnicos y a un empleado en la oficina de comunicaciones.
Aunque el Me Too en los medios no nació como una denuncia contra políticos, sino por una de acoso sexual contra los famosos presentadores Ricardo Orrego y Jorge Alfredo Vargas, los candidatos presidenciales rápidamente buscaron tener protagonismo. Además de Valencia, Abelardo de la Espriella, abogado penalista y candidato de la ultraderecha recientemente criticado por un comentario homofóbico, aprovechó para extender su mano a las reporteras jóvenes que denunciaron en Caracol Televisión. “Mujeres, no están solas”, dijo en sus redes sociales. “Ofrezco acompañamiento jurídico pro bono a las mujeres víctimas que han soportado en silencio el acoso y el abuso”.
Pero el foco se está moviendo contra el presidente Petro y su movimiento político, criticados de nuevo por mantener en su círculo a otros hombres señalados de violencia de género, como el asesor presidencial Victor de Currea o el ministro del Interior, Armando Benedetti. En medio del movimiento, un sector del Pacto Histórico, el partido del presidente que tiene como candidato al puntero Iván Cepeda, decidió pronunciarse con respecto a uno de esos casos polémicos: el de Hollman Morris, el gerente de la empresa de medios públicos RTVC y amigo del presidente. Morris ha sido señalado de acoso laboral durante su tiempo en la empresa de medios públicos, y de acoso sexual cuando fue concejal de Bogotá. Actualmente, avanza una demanda suya por injuria y calumnia contra una de las mujeres que trabajó con él en el Concejo y lo señaló de acoso sexual, un proceso penal que la Fiscalía ha pedido esta semana que revise una fiscal de más alto rango para que sea abordado con perspectiva de género.
Aunque el Pacto Histórico había mantenido silencio frente a esas denuncias, esta semana la bancada de mujeres electas al Legislativo por la izquierda publicó un comunicado pidiendo la renuncia del gerente. “Instamos a que, en coherencia con el proyecto político y la responsabilidad con la institucionalidad, el gerente se retire del cargo”, pidieron. Un llamado que muchas feministas vieron como coherente con el proyecto político que prometió la izquierda en 2022, pero también que llega solo a pocos meses del fin del Gobierno y de las elecciones presidenciales, el día que un grupo de reporteras se preparaba para manifestarse contra el gerente en el Capitolio.
Ello no ha bastado para bajar la presión sobre la campaña de la izquierda liderada por el senador Iván Cepeda. “Iván Cepeda debió y debe pronunciarse sobre las violencias basadas en género y el acoso. La continuidad del cambio no puede ser el silencio y el encubrimiento como en el caso de Hollman Morris”, dice una denunciante, Juana Afanador, quien fue hasta hace poco parte de una mesa de debate en el canal privado RCN y también ha documentado los casos contra el gerente de RTVC. “Las víctimas de Hollman Morris no necesitan un comunicado oportunista. Ellas, quienes las hemos acompañado y las feministas necesitamos saber si en un eventual gobierno de Ivan Cepeda los agresores tendrán la misma cabida que tuvieron en el gobierno de Gustavo Petro”, dijo otra de las activistas feministas que han seguido el caso, Sara Tufano. “Sigo esperando (y necesitando) que Iván Cepeda se pronuncie sobre los hombres denunciados por violencia sexual en su partido. Si gana, ¿qué pasará con Hollman Morris, Benedetti, De Lugo, Flores y demás?“, pregunta otra escritora y activista feminista que en 2022 apoyó a Petro, Matilde de los Milagros.
Hasta el momento, Cepeda no se ha pronunciado sobre el gerente de RTVC. Con Morris, Benedetti o De Currea en el Ejecutivo, es más difícil para la izquierda convertirse en el portavoz de las mujeres que tienen como prioridad la lucha contra el acoso sexual. De la Espriella tampoco tiene muchas posibilidades de capitalizar este momento social, pues el electorado de ultraderecha no tiene como prioridad la igualdad de género. Y Paloma Valencia tampoco la tiene fácil, pues no se identifica como feminista, según ha dicho a EL PAÍS. De hecho, su denuncia de este jueves se centra en el acoso sexual, sin referencias al machismo. Pero la política que quiere ser la primera mujer presidenta de Colombia ha señalado que busca sumar votantes de centro que defiendan banderas de diversidad, igualdad o pluralismo, como mostró con su elección de un hombre abiertamente gay, Juan Daniel Oviedo. Ese norte estratégico encaja, ahora, con aquellos indignados por los casos de acoso sexual en el Gobierno Petro. Y para ello no necesitó llamarse feminista, sino tumbar a un alto funcionario del Ministerio creado para proteger a las mujeres.
