Por GIULIANO CONVERTI
DD + IA | Buenos Aires
Rodolfo “Vasco” Arruabarrena disfrutó la victoria de Boca en el Superclásico, pero evitó los festejos anticipados. Tras el 1-0 sobre River en la Bombonera, el DT dijo en conferencia de prensa que el equipo fue merecedor del triunfo y que lo importante es seguir enfocados, con la mira puesta en Defensa y Justicia. Con esta victoria, Boca llegó a 60 puntos en la Tabla Anual y, a falta de una fecha, es líder.
“Aprovechamos la expulsión”
El partido cambió pronto. A los ocho minutos, el árbitro Nicolás Ramírez, con el VAR, expulsó a Lucas Martínez Quarta por una falta sobre Miguel Merentiel, que se perfilaba al arco. Arruabarrena reconoció el impacto: dijo que la roja los llevó a tener más dominio de pelota, aunque había que tener paciencia y buscar por afuera. Sobre la jugada, afirmó que la vio y, a su entender, es expulsión.
El técnico también marcó una deuda. Dijo que el equipo no aprovechó todas las ocasiones para ampliar el marcador y resolver con tranquilidad, y lo resumió con una frase futbolera: “Cuando olés sangre hay que terminar de matar”. Valoró además la presión y la recuperación de segundas pelotas ante los intentos de River de salir en largo.
Una semana de ruido
El Vasco fue crítico con el ambiente previo al clásico. En una entrevista con ESPN, lamentó que se repitan las mismas cosas de un lado y del otro, con mucho reclamo. Después del partido, aclaró cómo manejó el plantel esa presión: “Las boludeces las dejamos de lado”, dijo, y contó que intentaron aislarse de River, del periodismo y hasta de los propios hinchas de Boca.
Sobre el arbitraje, fue medido. Reconoció que será un clásico muy hablado, que ya se habló demasiado durante la semana y que cada uno “tirará agua para su molino”. El partido dejó siete amonestados y dos expulsiones, un saldo que el técnico cuestionó al referirse al juez. Tras el encuentro, el presidente de River, Stéfano Di Carlo, criticó con dureza la actuación de Ramírez y la intervención del VAR.
