El terremoto de magnitud 7,4 registrado el pasado 10 de agosto de 2026 en el departamento del Valle del Cauca ha dejado secuelas críticas en la infraestructura religiosa de la región.
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Según el censo preliminar elaborado por la Alcaldía de Cali, que caracterizó a cerca de 250 templos de diferentes cultos, 89 de estas edificaciones presentan algún tipo de deterioro físico, lo que significa que el 35% de los espacios evaluados resultó afectado.
El balance técnico de la administración distrital indica de manera detallada que 31 templos sufrieron daños leves, 27 presentan afectaciones moderadas, 27 registran daños severos y cuatro reportan colapso o pérdida total. Territorialmente, el impacto en la capital del departamento se concentró principalmente en la comuna 17, con 35 templos afectados; seguida por la comuna 19, con 29; y la comuna 2, con 19 iglesias con daños.

En lo que respecta exclusivamente a la Iglesia católica, 14 templos han sido cerrados bajo medida cautelar preventiva hasta que se defina con precisión técnica su estado estructural real. Entre estas estructuras clausuradas temporalmente se encuentran seis edificaciones declaradas bienes de interés cultural para los caleños. De acuerdo con las estimaciones de la Arquidiócesis de Cali, cerca de 100 iglesias y capillas reportan afectaciones en todo el departamento, de las cuales 47 están localizadas en el casco urbano de la ciudad.
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Uno de los casos que genera mayor preocupación social e histórica es el de la Iglesia de La Merced, un templo emblemático fundado hace casi 490 años y considerado el lugar de nacimiento de Santiago de Cali. El sismo provocó allí el derrumbe parcial de su cubierta, así como deterioros significativos en sus muros y en su torre principal. El desplome ocurrió minutos después de haber concluido la eucaristía de las 7:00 a. m., lo que evitó pérdidas humanas y permitió que las Hermanas Misioneras Agustinas Recoletas que habitan el convento aledaño resultaran ilesas.
Por otro lado, la Catedral Metropolitana San Pedro Apóstol, ubicada frente a la Plaza de Caicedo, experimentó daños estructurales en su techo, cúpula y muros principales. Para recuperarla se requerirá un desmonte completo del tejado de la nave central y una restauración total que podría tomar hasta tres años de ejecución.
La gravedad de la emergencia obligará también a la pérdida definitiva de algunas estructuras. El templo de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (ubicado en el barrio Colseguros) presenta un alto riesgo de colapso y debe ser demolido en su totalidad.
De igual manera, la parroquia de San José en el municipio de La Cumbre sufrió una caída parcial y requiere demolición inmediata. A estos reportes se añaden afectaciones severas en la Capilla de la Medalla Milagrosa, cuya cubierta se desplomó por completo, el Señor de la Buena Esperanza, el Templete y en otros templos de denominaciones cristianas, judías y adventistas de la región.


Ante esta situación de emergencia, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali, ordenó la conformación del Comité de Reconstrucción Arquidiocesano. Este órgano temporal, gerenciado por el obispo auxiliar monseñor Arnulfo Moreno Quiñonez, se encargará de coordinar y dirigir la captación de los recursos técnicos y económicos requeridos bajo el lema «La esperanza también se reconstruye».
A pesar de los cierres físicos, la labor eclesial se mantiene activa en espacios alternos coordinados por cada párroco, mientras continúan los despachos de asistencia humanitaria junto al Banco de Alimentos.
