Operativo militar realizado por unidades del Ejército, la Armada Nacional y la Fuerza Aérea que derramó la sangre de civiles lo que terminó como una masacre en esta vereda de Puerto Leguízamo, Putumayo.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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Una nueva masacre se registró el pasado fin de semana en Sevilla, Valle del Cauca. Tres hombres, que se encontraban reunidos en zona rural del municipio, fueron encontrados muertos dentro de una vivienda cerca de zona limítrofe del departamento con Quindío.
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Primeras versiones señalan que las tres víctimas se encontraban departiendo dentro de una vivienda en el sector de Estación Caicedonia, cerca del río La Vieja, en la madrugada del pasado domingo 23 de agosto, cuando los sicarios ingresaron al lugar y los atacaron.
Las víctimas fueron identificadas como Édgar de Jesús Hernández, de 58 años; Daniela Saldarriaga, de 32 años; y Brayan Gutiérrez Sánchez, de 25 años. Dos de ellos eran oriundos del municipio de Tebaida, en Quindío.
Según indicaron las autoridades locales, el caso se conoció luego de obtener un reporte ciudadano de la presencia de una persona muerta en una vía en zona rural de Sevilla, cerca de los límites con Quindío. Al hacer la inspección, hallaron los otros dos cuerpos.
Las víctimas fueron trasladadas a la morgue de Sevilla, mientras que las investigaciones fueron asumidas por un equipo especializado de la Seccional de Investigación Criminal (Sijín), que trabaja en la identificación de los responsables.
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Sobre lo ocurrido, Indepaz indicó que esta es la masacre número 84 registrada en lo que va corrido de este año en el país. De igual forma, resaltó que en la región tiene presencia el Clan del Golfo y el frente 57 Yair Bermúdez de las disidencias.
Por otro lado, la organización recordó que una alerta del 2024 de la Defensoría del Pueblo advertía de la disputa de los grupos armados por el control de las rentas ilegales en la región, lo que pone en riesgo a la población rural y urbana.
“La violencia incluyó homicidios selectivos, amenazas, restricciones a la movilidad, extorsiones y otras formas de control social y territorial. Los líderes comunitarios y otros sectores de la población fueron especialmente vulnerables a las acciones de los grupos armados”, añadió Indepaz.