Harry Kane se puso la capa de héroe para rescatar a su selección frente a una combativa escuadra africana. Tras una primera mitad frustrante, donde el portero rival le tapó una gran volea a quemarropa, el atacante nunca desesperó. Su presencia física sirvió para fijar a los defensas centrales, manteniendo la fe en un frente de ataque que dependía de su jerarquía.
El despertar del delantero llegó al minuto 75, cuando aprovechó un gran centro desde la banda para girar el cuello con maestría. Su testarazo cruzado dejó sin opciones al arquero rival y decretó un empate transitorio que devolvió la calma a los suyos. Lejos de conformarse, continuó buscando los espacios y pidiendo la pelota en un escenario de eliminación directa.

Harry Kane ya se saborea la eliminatoria contra México
El goleador inglés, feliz de enfrentar a una de las sensaciones del Mundial
La apoteosis de su actuación ocurrió al minuto 86, cuando liquidó la eliminatoria con una soberbia genialidad individual en el área. El atacante recibió el balón en tres cuartos de cancha, se quitó la marca con un amague y sacó un derechazo incontenible pegado al poste. Con ese letal remate, completó la voltereta en el marcador y sumó tres tiros a puerta.
Esta gran exhibición no solo le valió ser el Jugador del Partido, sino que también elevó su leyenda individual en el certamen. El atacante llegó a 13 anotaciones en la historia de la competencia y superó los 12 de Pelé, consolidando su posición como el máximo romperredes de su país.
