Mariano Machado, analista principal para América Latina de la firma de
análisis de riesgos Verisk Maplecroft, afirma que por ahora el
sistema bancario ha logrado contener el impacto de la crisis, pero advierte que sus efectos podrían extenderse y afectar el resto de la economía.
“La posición de Ueno como una importante entidad crediticia y procesadora de
pagos electrónicos implica que su cierre restringirá el acceso al crédito y frenará
el consumo hasta 2027. De hecho, ya se ha informado de una caída del 35% en las
ventas de las tiendas por departamentos”, precisa el analista.
Además, advierte que el caso afectará la
reputación de Paraguay como destino de inversión internacional.
Pero afirma el impacto no termina ahí.
«A largo plazo, el
costo fiscal de la crisis podría prolongarse más que la propia crisis política.
Cerca de US$850 millones, equivalentes a casi el 2% del PIB, estaban
depositados en el banco, que ya ha dejado de operar», explica.
«La recuperación de esos fondos dependerá de la liquidación
de una cartera de préstamos concentrada en empresas vinculadas a los
propietarios de la entidad. Cualquier déficit en la recuperación de ese dinero
aumentaría el déficit público, que ya se prevé que supere el límite del 1,5%
del PIB establecido por la regla fiscal en 2026 y 2027».
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