En medio de la rutina, las pantallas y el ritmo acelerado de la ciudad, encontrar un momento para hacer una pausa puede convertirse en todo un reto. Por eso, en los Farallones de Cali nació una propuesta que combina yoga, naturaleza y bienestar para quienes buscan desconectarse por unas horas y volver a conectar consigo mismos.
Se trata de Yoga en la montaña, una iniciativa liderada por María Claudia Velasco, profesora de yoga y creadora de retiros de bienestar, quien encontró en las montañas un espacio para transformar su propia relación con esta práctica.
María Claudia lleva siete años practicando yoga y hace cuatro decidió vivir en diferentes entornos naturales. Su experiencia la ha llevado por el Cusco, la Sierra Nevada y, actualmente, los Farallones de Cali.
“Ha sido transformador abrir las puertas para que otras personas lleguen a estos espacios, en un entorno vivo”, cuenta.
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Una pausa en medio del ritmo de la ciudad
Para María Claudia, uno de los principales motivos para llevar el yoga a la montaña es la necesidad de recuperar espacios de pausa en una vida cada vez más conectada a la tecnología.
“Hay mucha facilidad de scrollear, pero no espacios de pausa”, señala.
Desde su perspectiva, detenerse no significa únicamente descansar. También implica prestar atención a la respiración, al movimiento y a las sensaciones del cuerpo.
“La importancia de la pausa no es solo la regulación de nuestro sistema nervioso y todos los beneficios que trae a nivel físico, sino también la posibilidad de conectar con nuestra fuerza vital, donde el movimiento y la respiración suceden de manera consciente”, explica.
El yoga, cuyo significado está relacionado con la unión, busca precisamente trabajar esa conexión entre cuerpo, mente y emociones.
“Yoga traduce unión y busca reconocer esa conexión en nuestro campo físico, mental y emocional. Desde ese reconocimiento se hace un trabajo profundo e intenso para que se abran nuevas posibilidades de vivir”, afirma María Claudia.
Yoga rodeado de bosque nativo
Aunque esta práctica puede realizarse en cualquier espacio, María Claudia considera que llevarla a un entorno natural permite vivirla de una manera diferente.
Las sesiones se realizan en un bosque nativo de los Farallones de Cali, un espacio que ella describe como un ‘hotspot natural’, donde el paisaje hace parte de la experiencia.
“Me gusta en este lugar porque nuestras células son capaces de recibir la información de lo que nos rodea”, explica.
La propuesta también busca que los asistentes reduzcan por un momento su relación con los dispositivos y vuelvan a lo esencial.
¿Y cómo empezar a hacerlo desde casa? Para María Claudia, la respuesta puede ser mucho más sencilla de lo que parece.
“Yo volvería a algo tan sencillo como respirar”, recomienda.
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Yoga en la montaña se realiza los domingos
Las jornadas de yoga en la montaña se realizan todos los domingos a las 9:30 de la mañana en los Farallones de Cali.
La experiencia va más allá de la clase de yoga. La propuesta invita a compartir durante la mañana, conversar, jugar, reír y disfrutar de los alimentos en comunidad.
Además, sus participantes comparten carro como parte de la apuesta por reducir el impacto sobre el entorno.
Maria José Segovia
Estudiante en formación Universidad Autónoma de Occidente