El hambre continúa siendo una de las problemáticas sociales más complejas de Cali, aunque diferentes comederos comunitarios trabajan para garantizar el acceso a la alimentación de miles de personas, las cifras muestran que la inseguridad alimentaria sigue afectando a numerosas familias.
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De acuerdo con datos sobre seguridad alimentaria y calidad de vida, durante 2025 la ciudad registró 507 casos de desnutrición aguda en menores de cinco años, manteniéndose por tercer año consecutivo por encima de los 500 casos.
En ese sentido, la crisis del hambre sigue afectando especialmente a niños, adultos mayores y poblaciones vulnerables en Cali, los comedores comunitarios se han convertido en un lugar de justicia para las poblaciones.
Este panorama ha impulsado la implementación de estrategias orientadas a reducir el impacto del hambre y brindar atención integral a quienes enfrentan dificultades económicas.
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Entre las principales acciones de la alcaldía distrital se encuentran los programas de alimentación, que entregan cerca de 80.000 raciones diarias de lunes a viernes y 3.000 adicionales durante los fines de semana.
Asimismo, las Unidades de Transformación Social atienden a 10.853 niños entre los seis meses y los cinco años, garantizando desayuno, almuerzo y refrigerios como parte de un acompañamiento integral.

Comedores comunitarias fortalecen la atención a poblaciones en Cali
A estas iniciativas se suman comedores comunitarios, fundaciones y organizaciones sociales que ofrecen alimentación y acompañamiento a personas en condición de vulnerabilidad.
De igual manera, en distintos sectores de la ciudad, estos espacios se han convertido en un apoyo fundamental para adultos mayores, familias de bajos ingresos, niños y personas en situación de calle.
Por su parte, el Banco de Alimentos de Cali desempeña un papel clave en esta red de apoyo.
Actualmente, la entidad beneficia a 456 fundaciones, entre ellas organizaciones que atienden adultos mayores, niños, procesos de rehabilitación y varios asentamientos de la ciudad.


Su labor se sostiene gracias a donaciones, voluntariado y alianzas con empresas e instituciones.
«Aquí pueden llegar todos, adultos mayores, niños, adolescentes, cualquier persona, esto es un comedor para todos y todas de puertas abiertas».
Afirmó Francisco Amar, Director ejecutivo de Fundautónoma.
Detrás de cada plato servido por los comedores comunitarios existen historias marcadas por el desempleo, las dificultades económicas y la búsqueda de alternativas para garantizar la alimentación diaria y combatir el hambre en Cali.




Aunque el hambre sigue siendo una realidad para miles de caleños, también lo son los esfuerzos de entidades públicas, organizaciones sociales y ciudadanos que trabajan para mitigar sus efectos y brindar esperanza a quienes más lo necesitan.
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