La historia de Santiago Rojas es una muestra de cómo la disciplina y la convicción pueden abrir camino en el exigente mundo de la danza contemporánea. Su recorrido comenzó a los 7 años en el Ballet Santiago de Cali, donde tuvo su primer acercamiento al arte del movimiento. Sin embargo, fue su paso por Incolballet el que marcó las bases técnicas y emocionales que hoy sostienen su carrera.
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Asimismo, su proceso no fue lineal. La exigencia del ballet lo llevó a hacer una pausa de varios años debido a la ansiedad, pero su deseo de bailar nunca desapareció:
“Yo quería bailar, tenía esa convicción en mi corazón”, recuerda.
Esa certeza lo impulsó a regresar a la formación académica, incluso repitiendo años para nivelarse, sin ver esto como un retroceso, sino como parte del camino.
Un proceso con un paso a la vez
El giro hacia la danza contemporánea llegó tras su ingreso a la compañía de danza del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. Allí encontró un lenguaje distinto, más libre, que amplió su forma de expresarse. Este salto también estuvo respaldado por logros internacionales, como las medallas obtenidas en competencias en Perú en 2017, donde, junto a sus compañeros, alcanzó reconocimientos de oro, plata y bronce, además de becas para formación:
“A raíz de estas medallas, pues es como un impulso para que tú sigas eh en tu pasión. Entonces, cuando recibo la respuesta de la audición en Bogotá, es cuando decido que me voy a dedicar a esto”.
Panorama de la danza contemporánea en Cali y Colombia
Tras varios años fuera del país, su regreso temporal a Cali también ha sido un reencuentro con sus raíces. Desde ahí, observa una escena que sigue creciendo, pero que necesita mayor visibilidad y apoyo.
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Más allá de su crecimiento personal, Santiago también reflexiona sobre el panorama de la danza contemporánea en Cali. Reconoce el talento existente, pero también las dificultades para nuevas generaciones:
“Le diría que esa convicción que tienen, esa sensación que reciben cuando bailan, cuando su cuerpo está en movimiento (…) no se olviden de ella, no la dejen perder”.
Asimismo, Rojas continúa diciendo:
“Que definitivamente tengan resiliencia porque sé que es complicado aquí en Colombia, pero aquí se puede y en el extranjero también”.
Finalmente, el legado de Rojas continúa siendo una inspiración para jóvenes bailarines, quienes ven en la danza contemporánea una oportunidad de expresar sentimientos; a través de movimientos suaves y precisos que muchas veces irrumpen en un contexto de dificultad y adversidades:
“Hicimos fiestas, vendimos de todo tipo de de comida para poder costearnos el viaje a Perú y todas las coreografías que llevamos eh fueron premiadas (…) Entonces yo creo que eso es lo más difícil”.
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