Un nuevo caso de intolerancia volvió a encender las alarmas en Cali. Una riña registrada al interior de un bus del sistema MÍO, al parecer por una silla, derivó en alteraciones del orden público y obligó la intervención de las autoridades.
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El hecho ocurrió en un vehículo de la ruta T57, donde lo que inició como una discusión entre usuarios escaló rápidamente a agresiones, generando temor entre los pasajeros y obligando a detener el recorrido.
“La intolerancia no puede ser normalizada en nuestra ciudad, por eso hay que fortalecer las acciones encaminadas al control, a la prevención y a la seguridad dentro del sistema”, Gerardo Mendoza, personero de Cali.
Sin embargo, este no sería un hecho aislado. En lo corrido del año se han registrado varios episodios similares dentro del sistema de transporte, muchos de ellos originados por disputas cotidianas que terminan en hechos de violencia.
Ciudadanos consultados coincidieron en que este tipo de situaciones no deben normalizarse y advirtieron sobre los riesgos de reaccionar de forma impulsiva. “Debemos mantener la calma, mirar, analizar, porque eso nos puede llevar a una consecuencia hasta llevarnos a la muerte”, afirmó una ciudadana.
“Hay personas que andan a la defensiva, traen problemas de su casa y los sacan con cualquiera”.
“A veces, por situaciones mínimas, terminan siendo situaciones complejas. Pegarle a alguien o atentar contra su vida. La verdad, tenemos que pensar un poco más antes de actuar”, ciudadano.
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Las cifras respaldan esta preocupación. Según el programa Cali Cómo Vamos, el 16 % de los homicidios registrados en 2025 en la ciudad estuvieron relacionados con factores de convivencia, lo que equivale a 174 casos.
“De estos, la intolerancia fue el segundo detonante y terminan en hechos de violencia que afectan la integridad de la persona o incluso en casos de homicidio si se le arrebata la vida a una persona por esta intolerancia”, Dany Angarita, director Cali Cómo Vamos.
Además, el fenómeno también se refleja en otros indicadores. El 35 % de los casos de violencia interpersonal en Cali tienen como origen la intolerancia, una cifra superior al promedio nacional, que se ubica en el 20 %.
Expertos señalan que detrás de estos comportamientos existen factores sociales y emocionales que inciden en la forma en que las personas reaccionan en espacios públicos.
“Por un lado, hay que entender que las personas cargan con heridas emocionales, donde hay frustraciones, maltratos, cuestiones económicas. Entonces, todo el mundo sale a la calle, que es un escenario colectivo, con esto que cargan invisiblemente, pero luego hay cuestiones estructurales de desórdenes que alimentan estas frustraciones individuales y ahí es donde salen a la luz”.
Andrea Buenaventura, coordinadora de transformación cultural Cuidarte.
Ante este panorama, se reitera la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención, cultura ciudadana y convivencia, como una tarea que requiere mayor articulación desde la institucionalidad para reducir los hechos de violencia en la ciudad.
