Gustavo Petro no puede intervenir en la campaña electoral que elegirá a su sucesor, pero le está resultando difícil evitarlo. Con su cuenta de X abierta las 24 horas del día, el presidente colombiano lleva una semana entrando en un charco detrás de otro, bordeando los márgenes legales que le impiden involucrarse en la contienda. Ciudadanos, rivales políticos e incluso autoridades electorales le critican por ello, pero se resiste a salir del foco. “Tengo todo el derecho a contestar las críticas que se hagan de mi gobierno por parte de los candidatos presidenciales”, escribió este sábado. “Lo que hacemos los presidentes todos los días es hacer Política con P mayúscula”, añadió en otro trino.
Pues amigo Daniel si algo entendiste de mí, en los largos meses en que fuiste asesor de mi campaña, no recuerdo cuál, te enseñé que Aristóteles decía que lo que diferencia al ser humano del animal es la Política, Política con P mayúscula es la discusión de los asuntos del común,… https://t.co/6raz0xGu7j
— Gustavo Petro (@petrogustavo) March 13, 2026
Durante la última semana, el mandatario ha intervenido en la campaña con —aún más— intensidad. Desde su cuenta en X, su altavoz favorito, ha denunciado un supuesto fraude en las elecciones presidenciales, ha atacado a candidatos de la oposición y ha reavivado su enfrentamiento con el expresidente Álvaro Uribe. Petro nunca ha dejado de hacer política. Y no parece dispuesto a hacerlo ahora que se juega la continuidad del proyecto que inició hace cuatro años.
El episodio más controvertido gira en torno a sus denuncias de fraude electoral, que lleva repitiendo desde las elecciones legislativas del 8 de marzo y ahora extiende a las presidenciales. Petro señala a la empresa encargada del conteo de votos y cuestiona que el software electoral sea privado, sin auditorías. Reclama que el sistema pase a manos del Estado, como pidió el Consejo de Estado en 2018. “Ya se realizó un trato entre un candidato, que busca ganar a toda costa y no importa el medio, y los dueños de la empresa escrutadora de elecciones”, escribió sin aportar pruebas ni detalles. Las acusaciones fueron rechazadas por la Registraduría, encargada de la logística electoral.
Después de varias publicaciones, un tribunal citó a Petro a una audiencia pública este viernes para que argumente sus sospechas de fraude. El tribunal actuó tras una solicitud del Ministerio Público, que pidió frenar declaraciones que puedan “amenazar” el proceso electoral de 2026. La Procuraduría incluso solicitó una medida cautelar para que el presidente se abstenga de cuestionar la transparencia de las elecciones.
Petro, sin embargo, responde que intentan silenciarlo. “Si el presidente no defiende su derecho, se arrincona a toda la libertad en Colombia”, escribió. Su abogado, Alejandro Carranza, también defendió en X que no existe intromisión electoral. “No está defendiendo a un partido. Está defendiendo garantías electorales para todos los partidos y todos los colombianos. La democracia no se protege con silencios”.
Los mensajes de Petro —escritos tan a bocajarro que se cuelan palabras ininteligibles— se han sucedido durante los últimos días, especialmente este viernes. A cualquier hora. Y han trasladado parte del debate electoral directamente al despacho presidencial. Sus trinos, que los colombianos siguen con una mezcla de pudor, cansancio y devoción, han reabierto un viejo debate en el país: hasta dónde puede llegar un presidente durante una campaña.
La Constitución colombiana establece límites a la participación política de los servidores públicos y prohíbe utilizar el cargo para intervenir en controversias entre partidos o influir en campañas electorales. La norma tiene matices y zonas grises —especialmente en el caso del presidente—, pero pretende evitar que el poder del Estado se convierta en un actor directo de la contienda. Es una regla discutida, pero Colombia tiene una cultura política obsesionada con las reglas y los procedimientos. Y Petro lleva años desafiándola.
Estos días, el mandatario ha señalado en varias ocasiones a Paloma Valencia, la candidata de Uribe, y a su fórmula presidencial Juan Daniel Oviedo. Ambos representan ahora la principal amenaza para el heredero político de Petro, Iván Cepeda, que lidera las encuestas de cara a la primera vuelta del 31 de mayo.
A Oviedo, un economista abiertamente homosexual, Petro lo describió como el “menos derechoso de la manada solo porque habló bien de Petro”. En la misma publicación añadió que todo lo que no fuese defensa de lo público eran “plumas y lentejuelas que esconden a los vampiros”, en lo que se consideró un (otro) comentario homofóbico contra el candidato.
El presidente también ha respondido directamente a declaraciones de Valencia en entrevistas y a las críticas a su política de negociación con grupos armados. “Tengo todo el derecho a contestar las críticas que se hagan de mi gobierno por parte de los candidatos presidenciales”, escribió. “Cuando hablan de acabar la paz total, no es porque quieran superar sus errores, sino porque quieren sumir a Colombia en la guerra total”.
¡Ay dios!, ahí no más van como 50.0000 hectáreas de tierra juntas en dos personas de este video y sin producir una mata de yuca y así quieren volver a gobernar a Colombia. pic.twitter.com/4s0s5KoHvJ
— Gustavo Petro (@petrogustavo) March 13, 2026
La relación de Petro con las reglas ha sido un tema recurrente desde mucho antes de llegar a la presidencia. Sus críticos sostienen que tiende a ver las normas como obstáculos burocráticos. “¡Qué mal posar de árbitro mientras se juega para un solo equipo!”, le reprochó el gobernador de Antioquia, Andrés Julián. “Entonces, ¿los mandatarios regionales y locales también podemos hacer política abierta y pública por nuestros candidatos de preferencia como lo hace usted, todos los días, sin ningún pudor?”, añadió en X.
¡Qué mal posar de árbitro mientras se juega para un solo equipo!
Entonces, ¿los mandatarios regionales y locales también podemos hacer política abierta y pública por nuestr@s candidat@s de preferencia como lo hace Usted, todos los días, sin ningún pudor o respeto?
Si las reglas… https://t.co/Pv6rw5901Z
— Andrés Julián (@AndresJRendonC) March 13, 2026
Los aliados de Petro, en cambio, lo presentan como un dirigente dispuesto a confrontar instituciones que considera capturadas por intereses políticos o económicos, por las élites. El propio presidente suele insistir en que detrás de muchas críticas hay un intento de acorralar su proyecto político.
Y así, entre acusaciones de fraude, choques con candidatos y advertencias de los organismos de control, la campaña colombiana avanza con un protagonista que, en teoría, debería mantenerse al margen. Pero Petro parece incapaz de dejar de jugar.
