Por Lyse Doucet, corresponsal jefa de la BBC.
Desde temprano, cuando quedó claro que su residencia había
sido blanco de los primeros ataques, han surgido numerosos informes sobre la
condición del líder supremo de Irán.
Las imágenes satelitales mostraron daños significativos en
el complejo donde se ubica su residencia.
La primera respuesta del gobierno de Irán fue que lo habían
trasladado a un lugar seguro. Luego se informó que el clérigo de 86 años
hablaría en la televisión estatal, pero eso no sucedió.
Ya por la tarde, el primer ministro de Israel, Benjamin
Netanyahu, dijo en un discurso televisado que estaba “desaparecido” para
referirse al líder supremo, pero no dijo que Jamenei estuviera “muerto”.
Sin embargo, una serie de informes de los medios de
comunicación israelíes y estadounidenses, que citaban a funcionarios anónimos,
no dejaban lugar a dudas sobre su suerte.
Mientras tanto, los funcionarios iraníes han seguido
negándolo. Un presentador de la televisión estatal iraní, sin mencionar el
nombre de Jamenei, dijo al pueblo iraní que ignorara la “propaganda psicológica
del enemigo”.
Pero es difícil ignorar la última publicación en las redes
sociales de Donald Trump en la que anunciaba su muerte.
Es posible que los funcionarios iraníes se estén preparando
para hacer un anuncio con cierta solemnidad. Es posible que la Asamblea de
Expertos de Irán ya se esté reuniendo o preparándose para hacerlo, ya que son
los encargados de elegir al nuevo líder supremo.
Estos son momentos absolutamente decisivos en la turbulenta
historia de la República Islámica de Irán y su relación hostil con Israel y
Estados Unidos.

