La Feria de Cali 2025 dio inicio el pasado 25 de diciembre con el tradicional Salsódromo, un espectáculo que volvió a convertir la Autopista Suroriental en una pasarela de música, danza e identidad cultural.
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Aunque la jornada estuvo marcada por lluvias constantes, las imágenes del desfile reflejaron una ciudad entregada a su fiesta más emblemática.
Paraguas abiertos, trajes brillantes empapados y bailarines deslizándose sobre el asfalto húmedo hicieron parte de una postal que quedará registrada en la memoria visual de esta edición número 68 de la Feria.
Un desfile que se vive en cada imagen
Este año, el Salsódromo cumplió 18 años como evento inaugural de la Feria de Cali y lo celebró con una de sus puestas en escena más ambiciosas.
Más de 2.200 artistas ocuparon la vía, integrados por 77 escuelas de baile, organizadas en cinco alas temáticas bajo el concepto “Del barrio pa’l mundo”.
Las imágenes mostraron coreografías sincronizadas, vestuarios que mezclaron tradición y modernidad, y una narrativa visual que exaltó el origen popular de la salsa caleña y su proyección internacional.
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La fuerza de las nuevas generaciones
Uno de los momentos más destacados quedó registrado en la participación del ala infantil, que duplicó el número de escuelas vinculadas al Plan Especial de Salvaguardia de la Salsa Caleña (PES).
Niños y niñas se robaron los aplausos y las cámaras, confirmando que el legado salsero se construye desde las nuevas generaciones.
Sus sonrisas, pasos firmes y vestuarios coloridos se convirtieron en una de las postales más compartidas del inicio de la Feria.
Carrozas, artistas y memoria salsera
Las carrozas aportaron fuerza visual y musical al desfile. En ellas estuvieron presentes artistas y agrupaciones del gremio salsero como Guayacán Orquesta, Javier Vásquez, Cali Flow Latino y los Hermanos Lebrón. Quienes además acompañaron el recorrido con música en vivo.
El cierre estuvo marcado por carrozas especiales que rindieron homenaje a la historia de la salsa, a la mujer y a los barrios que dieron origen al movimiento cultural que hoy identifica a Cali ante el mundo.
Una ciudad que baila incluso bajo la lluvia
Las imágenes del Salsódromo 2025 dejaron un mensaje claro: ni el clima logró frenar la energía de una ciudad que se reconoce en su música y en su baile.
Bailarines, músicos y asistentes demostraron que la Feria de Cali no solo se celebra, se resiste, se defiende y se vive con el cuerpo.
Así, entre lluvia, luces y pasos de salsa, Cali abrió oficialmente seis días de fiesta, tradición y orgullo cultural, con un Salsódromo que volvió a confirmar por qué es el corazón visual de la Feria.
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